fintras Ahí está el equipazo que tenemos este año en la liga @FEScompeticion A #diversidad, #ilusion y ganas de #aprender n… https://t.co/SU2vgmSfJ5
fintras RT @ESFundacion: La escuela #fútbolParaTodos sigue creciendo!!!! Hoy ha empezado el grupo formado por usuarios del Centro de Dia de @fintra
fintras Arrancamos con la escuela #fútbolParaTodos de @ESFundacion Deportistas del #CDDuero en Valladolid, ya están entrena… https://t.co/6I8o3XQJlT

Pasión por las neuronas

El día en que la neuróloga Rosario Sánchez Pernaute trató a su primer paciente de Esclerosis Lateral Amiotrófica (ELA) su carrera profesional cambió por completo. «Me di cuenta de que debía hacer algo», dice en una sala de la Fundación Inbiomed, donde dirige el laboratorio Células Madre y Reparación Neuronal. Fue entonces cuando comenzó a investigar para tratar de comprender los mecanismos de las enfermedades neurodegenerativas y buscar nuevos tratamientos para los afectados.

En la puerta de su despacho Rosario ha pegado la última portada de 'Stem cells translational medicine', un prestigiosa revista del ámbito de la medicina regenerativa. La publicación ha seleccionado imágenes de la investigación que ha llevado a cabo el equipo de Inbiomed para abrir el número de septiembre, lo que supone todo un éxito.

Es un triunfo que, paradójicamente, parte de un aparente fracaso, de lo que en investigación se llama un «estudio negativo». «Buscábamos la manera de seleccionar neuronas dopaminérgicas y probamos con una estrategia seleccionando un solo factor transcripcional pero no salió bien». El resultado no confirmaba sus cálculos, lo que sumió a los investigadores en un mar de dudas. «Cuando no sale lo que esperas empiezas a pensar que quizá no hayas hecho algo bien, que has cometido un error de cálculo. Estuvimos muchas veces a punto de abandonarlo todo, pero al final decidimos seguir otro camino que nos permitió demostrar que lo que habíamos encontrado era correcto».

Uno de los problemas de las terapias basadas en células madre en enfermedades neurodegenerativas consiste en la diferenciación de distintos tipos celulares para lograr solo las células que interesan a los científicos para trabajar con ellas. Se trata de un proceso muy laborioso y muy caro en el que ha introducido algo de luz el equipo de Sánchez Pernaute, que trabaja con neuronas procedentes de células madre embrionarias y reprogramadas a partir de células de la piel. Su «estudio negativo» ha servido para descartar el factor FOXA2 como determinante en la identificación de neuronas dopaminérgicas. Este descubrimiento, afirman desde Inbiomed, «es un paso importante para agilizar la obtención de este tipo de neuronas, cuya degeneración ocasiona la enfermedad de Parkinson».

«Hay ahora un gran interés en identificar las redes de regulación génica que determina la identidad de las células», explica la investigadora. «Es todo tan interesante...», añade Rosario Sánchez Pernaute, que cuando habla de neuronas no oculta su pasión por un mundo en el que «va a haber un salto cualitativo». «Hemos entrado en una época fascinante», dice.

Todo ha cambiado con las técnicas que permiten crear neuronas a partir de sangre humana. «Con los nuevos fármacos teníamos antes el problema de que funcionaban en los modelos que utilizamos para probarlos pero dejaban de hacerlo cuando los administrábamos a los enfermos. Ahora -señala la investigadora de Inbiomed- tenemos la posibilidad de lograr neuronas humanas, lo que va a cambiar el estudio de la enfermedad».

«El nuevo paciente»

En lo que ya se ha empezado a llamar «el nuevo paciente» se ha depositado una gran cantidad de expectativas no solo en el ámbito de las enfermedades neurodegenerativas sino también en las psiquiátricas. Hay muchos caminos abiertos, como el que siguen en Inbiomed, donde se intenta entender qué hacen «las proteínas alteradas en las neuronas de los pacientes que tienen mutaciones en varios genes». «Cuando sepamos qué ocurre en las que tienen mutaciones podremos saber lo que pasa en las que no tienen», afirma Sánchez Pernaute. Y este hallazgo, señala, «nos podría servir para crear un fármaco que cambie la progresión de la enfermedad, porque hasta ahora los medicamentos para estos casos sirven para tratar síntomas y no para alterar el curso» del mal que padecen los enfermos.

Pero para que este y otros fármacos se hagan realidad «se necesita mucho dinero y mucha gente». La investigadora del centro donostiarra es consciente de que este mensaje no siempre cala en un sector de la población que aún ve a los científicos como a seres que, entre congreso y congreso, se dedican a publicar trabajos incomprensibles en revistas científicas. «Lo que hacemos no son cosas alejadas del suelo. Si no entendemos lo que pasa en las células no vamos a ningún sitio», insiste Sánchez Pernaute. «La sociedad se tiene que mentalizar de que es una inversión que merece la pena porque estamos ante una urgencia social. Como no hagamos nada para buscar tratamientos contra las enfermedades neurodegenerativas, dentro de veinte años estaremos muy mal», advierte.

Fuente: Javier Guillenea / Diario Vasco

CookiesAccept

¡Atención! Este sitio usa cookies y tecnologías similares.

Si no cambia la configuración de su navegador, usted acepta su uso. Saber más

Acepto