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Un cerebro robótico para una vejez más fácil

El Humanoids 2014 dio para hablar de muchas cosas. Entre ellas de que la robótica juega, por el momento, una guerra de guerrillas. Complejas escaramuzas se libran en cada uno de los múltiples campos necesarios para replicar artificialmente la complejidad del hombre. Que si las piernas, que si las manos, que si los ojos e incluso que si la piel. Pero pocas propuestas totalizadoras, de una ambición como para plantear un marco que ayude a integrar las cuasi infinitas vías de investigación.

Uno de esos proyectos presentados, aún en mantillas, es RoboBrain de la compañía británica Ortelio Ltd, que tiene su sede en el parque tecnológico de la Universidad de Coventry. Los cuatro investigadores que la integran presentaron en el mayor congreso de robótica del mundo, celebrado la pasada semana en Madrid, su propuesta para construir la arquitectura cerebral de un robot. “Por supuesto, hay muchas investigaciones intentando simular el funcionamiento del cerebro humano. Pero lo que nosotros queremos es elegir cuáles son las propiedades fundamentales de la mente que necesitaría un robot”, explica Ilias Trochidis, uno de los científicos que trabajan en el proyecto.

Su artículo describe la meta a lograr como el blue-print de un cerebro robótico. Es decir, los planos de arquitecto con los que construir tal mente. Pero la investigación no se queda en el plano de lo teórico y Trochidis y sus compañeros plantean un campo esencial en el que su RoboBrain podría ser útil muy pronto: la ayuda a la vejez. “Lo que queremos es integrar nuestra investigación del RoboBrain con un autómata que ayude a los ancianos en su casa, de una manera completamente autónoma”, asevera Trochidis. El proyecto, aún está en una fase temprana de investigación e intenta captar ayuda de fondos de la Unión Europea.

Trochidis no quiere que se piense ya en una asistencia para tareas muy complejas: “Comenzaremos con algo simple, como leerle los emails y las noticias, o darle conversación. No será, en un principio, una ayuda en tareas físicas. Pero sí que podría vigilar y llamar a una ambulancia o un familiar si pasara cualquier cosa”. La clave de lo que este equipo propone, y que es uno de los quebraderos de cabeza generales de la robótica, es cómo conseguir la autonomía de un robot. Que pueda pensar por sí mismo y su utilidad no dependa o bien de la presencia de un ingeniero o bien de lo simple y repetitivo de la tarea, como la que aplica el brazo robótico de una cadena de montaje cualquiera en una fábrica de automóviles.

Cómo se logra esto es la piedra filosofal de la robótica, o al menos una de ellas. Y la solución que propone RoboBrain es en esencia la base de todos los problemas a los que se enfrentan los autómatas. Tomar el modelo humano como espejo y variar el reflejo en lo necesario. En una de las diapositivas de la presentación se comparan los lóbulos (regiones cerebrales) de la mente humana con los módulos propuestos para un robot. Del temporal RoboBrain toma varias memorias, como la de largo plazo y añade otras nuevas: la semántica (hechos) y la episódica (eventos). Muchas se quedan en el camino y esa es la clave para los investigadores del proyecto, como aclara Trochidis: “No queremos lograr toda la complejidad del cerebro humano. Queremos conseguir aquellas funciones básicas que hagan al robot útil por sí mismo. Por ejemplo, sentir. Trabajar. Evitar obstáculos. En el fondo es unir todo lo que se está investigando en una capa superior que lo gestione”.

RoboBrain se atreve a ponerse deberes y fechas. “En uno o dos años pensamos lanzar al mercado RoboBrain integrado en un robot de bajo coste para esta ayuda a la tercera edad”. Para que el sueño de tener enfermero en casa para una urgencia se cumpla, la compañía depende de cuánto amplíe sus logros la robótica humanoide. Por lo visto en Humanoids 2014, no será mañana ni pasado mañana. Trochidis cree que una de las claves está en buscar algo que vender: “Es algo que echamos mucho de menos en la investigación, sus aplicaciones comerciales. Por eso nuestro proyecto tiene ese objetivo”. Y además no quieren guardar secretos, pues su RoboBrain será open-source (software de libre uso y modificación) y cross-platform (válido para cualquier robot)  para que cualquiera le meta mano a este intento de que los robots, como el espantapájaros de El mago de Oz, se ganen su cerebro. En vez de Frank L. Baum, el equipo tras RoboBrain prefirió a Homero para arrancar su presentación. Una cita de la Ilíada que describe a un Hefesto acompañado de “dos damiselas vivientes de oro macizo, henchidas de deseos y pensamientos”.

Fuente: Ángel Luis Sucasas / El País

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