Empleo, bienestar emocional e inclusión social
02/09/2026
La campaña ‘Sin etiquetas, con proyectos de vida’ incorpora el empleo como un ámbito clave en la construcción del bienestar emocional y la inclusión social.
Los datos disponibles muestran que el acceso al empleo sigue siendo profundamente desigual para determinados colectivos. Solo el 19% de las personas con discapacidad psicosocial está trabajando, mientras que el 81% de quienes se encuentran en edad laboral no tiene empleo. Esta realidad no responde a una falta de capacidades, sino a la persistencia de barreras estructurales, culturales y organizativas en el acceso al mercado laboral.
El entorno de trabajo también influye directamente en la salud mental. Más del 25% de las personas trabajadoras en Europa padece estrés laboral excesivo, lo que pone de manifiesto el impacto que pueden tener las condiciones y la organización del trabajo sobre el bienestar emocional.
En los procesos de acceso al empleo, los datos señalan obstáculos específicos: el 47,1% de las personas percibe las ofertas de empleo como excluyentes por el lenguaje utilizado, y el 58,4% ha recibido preguntas estigmatizantes o inapropiadas relacionadas con su salud mental en entrevistas de trabajo. Estos factores refuerzan fenómenos de autoexclusión y pérdida de oportunidades.
El edadismo constituye otra barrera relevante en el ámbito laboral. Las personas mayores señalan experiencias de discriminación asociadas a la edad y procesos de autoexclusión que limitan su participación profesional, con impacto directo en su bienestar y salud mental.
En el sector de los cuidados
En el sector de los cuidados, el empleo se desarrolla en un contexto especialmente exigente. Se trata de un sector altamente feminizado y envejecido, con salarios situados en torno al 60% del salario medio nacional, una elevada exposición a riesgos físicos y psíquicos y altas tasas de abandono hacia otros ámbitos con mejores condiciones. Estas dinámicas afectan tanto a la sostenibilidad del sistema como al bienestar de las personas trabajadoras.
En este contexto, la campaña plantea que el empleo puede ser un factor de protección y recuperación, pero también un factor de riesgo cuando se sostiene sobre precariedad, estigmatización y exclusión. Transformar las miradas, los entornos y las prácticas laborales es clave para garantizar proyectos de vida dignos y sostenibles.
