Innovar en salud mental: el valor del apoyo entre iguales

22/04/2026

Durante el mes de marzo de 2026 Fundación INTRAS ha impartido un curso formativo de apoyo entre iguales en el Palmar, Murcia, impulsada y gestionada por la dirección general de salud mental del Servicio Murciano de Salud y financiada por el Ministerio de Sanidad a través del comisionado de Salud Mental. Esta formación representa un paso decidido hacia modelos de atención más humanos, participativos e innovadores y en una alianza que refleja el necesario compromiso institucional con este tipo de iniciativas. No se trata únicamente de incorporar una nueva figura, sino de reconocer el valor de la experiencia vivida como conocimiento legítimo y transformador dentro del sistema.

El acompañamiento a personas en proceso de recuperación se construye desde la horizontalidad y la autenticidad. No es un acompañamiento directivo, sino compartido, donde la experiencia propia se convierte en puente para generar confianza y esperanza, reducir la sensación de aislamiento y abrir posibilidades de cambio realistas y significativas.

El eje central de este enfoque es claro: sostener y acompañar. Acompañar desde la cercanía, desde el “yo también he estado ahí”, genera un tipo de vínculo especial y directo. Sostener, por su parte, implica ofrecer estabilidad, presencia y continuidad en momentos donde todo parece tambalearse. En este marco, las personas expertas por experiencia no solo acompañan procesos individuales, sino que amplían el alcance del sistema de salud mental hacia dimensiones más relacionales y comunitarias.

El acompañamiento y asesoramiento a profesionales de salud mental introduce una capa de conocimiento que tradicionalmente ha estado ausente: la vivencia en primera persona del sufrimiento psíquico y de los procesos de recuperación. Esta contribución permite ajustar prácticas, humanizar intervenciones y enriquecer la toma de decisiones desde una perspectiva más completa.

En el ámbito de la concienciación, las personas expertas por experiencia desempeñan un papel clave en la lucha contra el estigma. Su participación en acciones públicas, formativas o comunitarias no solo genera conciencia y conocimiento, sino que también añade nuevas narrativas sobre la salud mental, promoviendo una mirada más inclusiva y realista. Y en este punto es imprescindible subrayar la valentía que implica exponerse desde la propia experiencia: compartir lo vivido no solo educa, sino que hace el aprendizaje profundamente significativo para quienes escuchan. Lo hacen, además, asumiendo el riesgo de volver a situarse en un lugar de vulnerabilidad, lo que añade un valor aún mayor a su contribución.

El apoyo en la gestión del autocuidado y de los síntomas desde la experiencia personal aporta estrategias prácticas, validadas en la vida cotidiana, que complementan los enfoques clínicos. Se trata de traducir el conocimiento técnico a un lenguaje accesible, cercano y aplicable, facilitando que otras personas puedan encontrar herramientas útiles en su propio proceso.

En situaciones de crisis, su intervención se basa en la proximidad emocional y la comprensión profunda de lo que está ocurriendo. Sin sustituir a otros dispositivos, su papel puede ser decisivo para sostener y acompañar en momentos críticos, ofreciendo contención desde la experiencia compartida y favoreciendo la conexión con apoyos formales.

Asimismo, su participación en el diseño y evaluación de la calidad en entidades y administraciones introduce una lógica de mejora continua basada en la experiencia real de las personas. Esto permite avanzar hacia servicios más ajustados, accesibles y centrados en las necesidades reales.

Un elemento transversal a todas estas funciones es la importancia del lenguaje y la comunicación. No es solo lo que se hace, sino cómo se nombra y cómo se transmite. El uso de un lenguaje respetuoso, no estigmatizante y basado en la experiencia compartida es clave para que la figura sea significativa y genere impacto. La comunicación, en este sentido, se convierte en una herramienta terapéutica en sí misma, capaz de abrir espacios de confianza, reconocimiento y posibilidad.

Sin embargo, este modelo también plantea una reflexión clave: cómo ayudar sin perderse a uno mismo. La cercanía que hace tan valioso el apoyo entre iguales puede, si no se cuida, puede convertirse en un riesgo. Por ello, el contexto profesional es fundamental. No solo para legitimar el rol, sino para establecer mecanismos de supervisión, cuidado y “prestar atención” que permitan sostener la práctica sin que esta derive en sobreimplicación o desgaste.

Hablar de actitud profesional es imprescindible. No como una forma de hacer rígido el rol, sino como el equilibrio necesario para que esta innovación no sea percibida únicamente como activismo. Profesionalizar el apoyo entre iguales implica dotarlo de estructura, formación, ética y reconocimiento institucional, sin perder su esencia.

Transformar la salud mental también pasa por reconocer que, a veces, quien mejor puede acompañar es quien ha aprendido, en primera persona, a sostener.

Fundación INTRAS lleva desde 2013 contribuyendo al desarrollo de esta figura iniciada con el proyecto Peer2Peer, y se alinea con el impulso que desde hace años promueven la Organización Mundial de la Salud, la Unión Europea o el Ministerio de Sanidad —a través de su comisionado de salud mental—. En base a esta experiencia y desde el año 2025, Red ISEM está trabajando con mayor intensidad en unificar e impulsar definitivamente esta figura y la implementación del modelo a través de un grupo de trabajo a nivel nacional.Una tendencia consolidada que sitúa la experiencia en primera persona como un pilar muy importante en los sistemas de salud mental.

Transformar la atención a la salud mental también pasa por reconocer que, a veces, quien mejor puede acompañar es quien ha aprendido, en primera persona, a sostener.

GALERIA DE IMAGENES

AltAlt